Mtra. Lizbeth Quintero

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Consejos útiles

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¿Debo prepararme para mi primera terapia psicológica?

Acudir con un psicólogo es una de gran decisión. Es el momento en que decides:

  • Que necesitas o deseas ayuda.
  • Que ya no manejas esta situación tan eficientemente como quisieras.
  • Que estas estancado por cierto tiempo y quieres seguir adelante.

Para sacar el mayor provecho de la terapia psicológica te recomendamos “prepararte” antes de acudir a la primera consulta. Y prepararse significa en primer lugar llegar con una idea de lo que quieres obtener de la terapia.

Ten presente que tú eres el co-creador de esta relación que es la psicoterapia. Es importante que vayas con la convicción de cuáles son tus metas, cuáles son tus expectativas y tus preferencias respecto a cómo proceder. Si vas preparado y no con la actitud de ocupar el asiento de atrás, es muy probable que encuentres éxito en el espacio de la psicoterapia.

Por otro lado, también cabe aclarar que, si bien la preparación es importante, tampoco hay necesidad de planear exactamente qué vas a decir en la consulta. Tener metas claras y cierta disposición a hablar de los sentimos ayudará a que las sesiones se desenvuelvan naturalmente.

Reflexiona acerca de lo que quieres obtener del proceso de terapia.

Es recomendable que lleves uno o dos objetivos de lo que quieres trabajar. Por ejemplo, ¿te gustaría lograr una mejor relación con tus padres, tu pareja o tus hijos?, o bien ¿quisieras desarrollar más habilidades de comunicación? O ¿deseas profundizar en un evento del pasado que causó mucho daño y temes que no haya sido asimilado adecuadamente? O ¿quieres utilizar el espacio de la terapia para profundizar en ti mismo y conocerte mejor? ¿Quieres aprender herramientas para manejar mejor la ansiedad, el miedo? Por otra parte, a veces pueden trabajarse con dos objetivos a la vez, por ejemplo profundizar en el pasado, en los eventos de la infancia, y paralelamente en las relaciones presentes del trabajo, la pareja o la familia.

Si bien puede resultar de ayuda tener una cierta noción de lo que se quiere obtener, en ocasiones no es necesario. Basta con sentir un malestar o una inquietud y conforme avancen las sesiones irán apareciendo con mayor claridad los objetivos del proceso. Además, puedes variar o cambiar las metas conforme avanza el proceso. Generalmente, objetivos más profundos aparecen más adelante, conforme se va ganando comprensión del problema.

Ten presente que no tienes que ir cada sesión con algo muy relevante que hablar.

En ocasiones, las sesiones en las que sientes que no tienes mucho que hablar pueden ser las que dan lugar a grandes aveces. Para del trabajo del psicólogo es asegurarse que cada sesión sea productiva y se mantenga una línea de trabajo, aunque en ocasiones el paciente no logre percibirlo. Para esto, el psicólogo te hará preguntas o retomará algún tema pendiente todavía por resolver. Ten en cuenta que como pacientes tendemos a evitar tocar temas difíciles y no los traemos a la terapia. En las sesiones de agenda abierta, tú y y tu terapeuta tendrán la oportunidad de hablar acerca de una variedad de cosas que pasan en tu vida, donde podrás descrubir que hay algo que realmente sí querías hablar, después de todo.

Toma nota de tus sentimientos y experiencias.

Antes de llegar, tómate un tiempo para pensar realmente acerca de las cosas que quieres hablar y acerca de las razón para iniciar una terapia. Escribe las aspectos específicos que tú consideras que la persona que te va a ayudar debería de saber, por ejemplo lo que te hace enojar, o lo que te causa inseguridad. El terapeuta estará preparado para realizarte preguntas, pero es más útil que tú menciones lo que consideras relevante en la situación que vives. Si tienes confusión respecto lo que quieres buscar, puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué estoy aquí?
  • ¿Siento enojo, infelicidad, estrés, miedo, ansiedad?
  • ¿Cómo afectan otras personas de mi vida la situación que estoy viviendo?
  • ¿Cómo me siento normalmente, triste, angustiado, frustrado, atrapado?
  • ¿Qué cambios quiero ver en mi futuro?

Prepárate para expresar pensamientos y sentimientos que normalmente son privados.

La libertad de explorar tus impulsos, tus pensamientos y emociones tal como emergen, es una de las claves para que se dé el cambio en psicoterapia. Como paciente, es importante que estés dispuesto a hacer ajustes en las reglas acerca de lo que puedes decir y lo que debes mantener en secreto. De esto puede depender, en muchos casos, de la eficacia o el avance del proceso de terapia.

Recuerda que este terapeuta no es el único terapeuta.

Una buena conexión entre el paciente y el terapeuta es esencial para el éxito de la psicoterapia. No solo es necesario asegurarse que el terapeuta sea competente, que escuche, y tampoco es suficiente tener deseo sincero de cambiar, también es importante considerar cómo te sientes con el terapeuta desde la primera consulta. ¿Saliste de la primera sesión sintiéndote incomprendido? ¿La personalidad del terapeuta te hizo sentir un poco incómodo? ¿Tal vez te hizo recordar a una persona que no te cae bien? Si respondes “sí” a alguna de estas preguntas, es conveniente que busques un nuevo terapeuta.

Escribe notas de recordatorio.

Al acudir por primera vez a sesión, posiblemente tengas muchas preguntas diferentes e inquietudes. Para que puedas atender todo lo que quieras saber, escribe unas notas que te recuerden reunir toda la información que necesitas. Llevar estas notas puede ayudarte a sentirte menos nervioso o confuso y más atento.

Por ejemplo, puedes preguntar al psicólogo:

  • ¿qué enfoque terapeuta utiliza?
  • ¿cómo se definirán las metas?
  • ¿me dejarás tareas para realizar en casa?
  • ¿con qué frecuencia serán las sesiones?
  • ¿qué duración va a tener el proceso terapéutico?

¿Por qué es tan difícil salir de una relación tóxica?

Las relaciones tóxicas afectan la salud y la autoestima de los miembros de la relación, provocan infelicidad e insatisfacción, y a pesar del sufrimiento que ocasionan es muy difícil salir de ellas. ¿Por qué sucede esto? Para responder esta pregunta, es fundamental entender que existen dos tipos de relaciones, las relaciones sanas, que son de tipo ganar-ganar, y las relaciones tóxicas que son de tipo perder-perder. Evidentemente no existen relaciones en las que todo sea ganar-ganar: todas las relaciones tienen algo de sanas y algo de tóxicas. Sin embargo existen relaciones que están atrapadas en el polo del tipo perder-perder, y son las que llamamos relaciones tóxicas. El gran problema que existe en el tipo de relaciones tóxicas y por lo que es tan difícil salir, tiene que ver con una confusión en la que ambos en la relación experimentan este perder-perder como un perder-ganar. Es decir que parte del problema de una relación tóxica es que ninguno logra ver ni experimentar que ninguno obtiene una ganancia. En lugar de ser capaces de ver y experimentar que ambos pierden con la manipulación, la descalificación, los comentarios hirientes, la privación de la libertad al otro, se cree y se vive como si solo uno perdiera, el lado débil (la víctima), y el otro ganara (el fuerte).

La relación tóxica y los problemas no resueltos de cada uno en la pareja

Es muy revelador que en las relaciones tóxicas sometidas a un análisis, encontramos que ambos han vivido una experiencia en el pasado (incluso en su infancia) relacionada con el tema que les hace sufrir actualmente. Así, por ejemplo, una mujer, Ana, que sufre actualmente de actitudes manipuladoras y controladores de su pareja en la relación, es probable que haya sufrido en la infancia debido a un tema similar o equivalente; tal vez precisamente eso mismo, haber tenido un padre o una madre sobreprotectores y controladores que, en su experiencia, la privaban de su libertad. Esto constituye un reto que tendrá que asimilar en adelante, y este reto tiene que ver con ser capaz de poner una fecha límite a esta experiencia de pérdida o de sufrimiento que vivió en el pasado. Ahora bien, hemos escuchado decir que existen riesgos en las familias de repetir patrones. Precisamente tiene que con esto: es posible afirmar hay una tendencia a encontrar en la vida adulta aquello que nos hizo sufrir en el pasado y que precisamente quisimos enterrar en el pasado, en la medida en que continua siendo un problema no resuelto.

Es decir, que el hecho de encontrarnos esta situación en la vida adulta es un síntoma de que sigue siendo un problema que no lo hemos resuelto adecuadamente, y la relación nos confronta y fuerza a que lo atendamos en el presente. Y lo complicado del asunto es de que es algo recíproco, es decir que tanto uno como el otro presentan esta tendencia. Así, por ejemplo, es probable que la pareja controladora de Ana, Juan, haya sufrido a su vez quizás de abandono en su infancia (o de alguna otra situación equiparable), y el miedo a ser abandonado lo empuje a querer controlar actualmente a su pareja.

Como vemos, las inseguridades o problemas no resueltos de cada uno afectan a las inseguridades del otro. Por un lado, Ana, al buscar libertad y actuar con cierto miedo a que el otro le quite su libertad, posiblemente tenga comportamientos de buscar ser más independiente de lo usual, y además sea más susceptible de lo usual a acciones que sugieran controlar su vida. Esta búsqueda de independencia probablemente sean difíciles de asimilar para Juan, y tienda a tomarlo como una amenaza de abandono, y su reacción probablemente sea la de querer tener más control sobre ella, para evitar sentir este distanciamiento (que no es capaz de sentirlo como algo distinto a una amenaza). Y este intento de control de Juan, a su vez, llevará a Ana más lejos en afirmar su independencia y desapego, afectando nuevamente a Juan. Esto genera una dinámica que puede ir en escalada indefinidamente, haciendo el ambiente en la relación sumamente tóxico y poniendo en peligro la relación misma.

De este modo, entonces, podemos afirmar que existen muchas formas en las que una relación puede volverse dañina, y todas tienen que ver con una incapacidad de ambos en la relación para asimilar adecuadamente problemas no resueltos individuales de su propio pasado. Esto quiere decir que todos estamos expuestos a que nuestra relación se torne tóxica o dañina, en tanto que no hacemos frente a los retos que surgen a la hora de relacionarnos.

Razones por las que no es fácil salir de una relación tóxica

Si estas en una relación tóxica es probable que te hayas dado cuenta de que no es fácil salir. Es importante que te esfuerces en lograrlo y no pierdas confianza de que es posible. Entre las razones por la que no es sencillo salir de una relación están las siguientes:

1 ) Una relación tóxica es difícil de dejar, principalmente, por lo bien que te hace sentir, a pesar del daño que sufres y del que eres consciente, de la culpa y de que amigos y familiares te digan que no te conviene. En primer lugar tienes que tener presente que vives un estado de confusión, en el que, a pesar de estar consciente de que tu pareja te hace daño y que la relación no te conviene, al mismo tiempo algo te hace sentir “muy bien”; como si necesitaras o dependieras de la relación para tener calma y estabilidad. La realidad detrás de esto tiene que ver con miedos, inseguridades, baja autoestima, manipulaciones, chantajes y una incapacidad de ambos para ver las dimensiones del problema.

2 ) Pensamos que con el tiempo los problemas desaparecerán, pero lo cierto es que dejar correr el tiempo no arreglará las cosas. Es necesario actuar pronto y lograr encontrar lo que se necesita para salir de la relación. Tienes que tener presente que si existen estos conflictos así de graves en la relación es porque ninguno de los dos está siendo capaz de atender los retos que surgen en la relación (que son algo así como problemas individuales no resueltos del pasado mal manejados).

Creer que con el tiempo se irán estos problemas es como pensar que seguir ignorando estos retos se resolverá el problema.

3 ) Creemos que podemos cambiar a nuestra pareja, pero lo cierto es que nunca podrás cambiar a la persona tóxica con quien estás. De hecho, hacer depender de que el otro cambie para estar bien es una forma de bloquearte el paso, y que se vuelva imposible salir de la relación. Esta posibilidad necesariamente depende de ti.

Consejos para salir de una relación tóxica:

  • Intenta alejarte de la persona tóxica. No pierdas oportunidades que tengas por alejarte un tiempo de la persona tóxica. Esto te puede ayudar a perder las rutina y el hábito de ver a esta persona y puede dar espacio a percibir las cosas diferente.
  • Aprovecha este tiempo para conocerte más a ti mismo. Haz cosas para ti, descubre cosas que solías hacer antes de estar en esta relación, busca a amistades nuevas o anteriores a esta relación.
  • Haz perder el poder que la persona tóxica tiene sobre ti.
  • Hazte preguntas convenientes:
    • ¿Realmente merezco estar en esta relación tóxica?
    • ¿Quiero vivir de verdad así?
    • ¿Me puedo imaginar todos los días de mi vida adentro de esta relación?
    • ¿Mi vida sería mejor sin esta relación?
    • ¿Por qué siento atracción de este tipo de relaciones?
    • ¿Cómo puedo retomar las riendas de mi vida?